Señales Camino de Santiago. Vieira

3 señales que encontrarás a lo largo del Camino de Santiago

Si has visitado alguna vez alguna de las zonas del Camino de Santiago, has recorrido algún tramo o ya has hecho todo el camino, seguro que reconocerás estas tres señales de las que te vamos a hablar.

De esta manera, a lo largo de todo el trayecto encontrarás las famosas flechas amarillas, los mojones o hitos de señalización y las conchas de vieira. Te contamos más a fondo qué muestran cada una de ellas:

1º Las flechas amarillas del Camino de Santiago

Estas se convierten en el símbolo más importante a tener en cuenta por los peregrinos y los acompañan a lo largo de todo el recorrido. Su principal función es indicar la dirección a seguir (muy importante en los cruces). Estas se pueden encontrar en cualquier parte, tanto en el propio camino como en muchas de las villas que recorre el Camino de Santiago.

Como dato curioso, comentar que el color amarillo se debe a la aportación del párroco de O Cebreiro Elías Valiña, una figura muy importante a finales del siglo XX.

2º Las conchas de vieira

Puedes encontrarlas en todo tipo de construcciones (en las fachadas de edificios religiosos, etc.), o incluso en el suelo, aunque es cierto que es más típico verlas en las poblaciones. Dichas conchas pueden verse dibujadas en los mojones (de los que os hablaremos a continuación) o repartidas a lo largo de cada ruta del Camino. Cabe destacar que la parte abierta de la concha indica la dirección a seguir para llegar a Santiago.

Estas vieiras, se han convertido en uno de los símbolos más famosos y universales de Camino de Santiago y el hecho de que los peregrinos las lleven portadas se ha convertido ya en todo un clásico.

3º Mojones o los hitos de señalización

Esta es la señalización oficial y consiste en un bloque de hormigón con una flecha dibujada que indica el rumbo a seguir, además de una concha amarilla en fondo azul. También es común que aparezcan los kilómetros que nos distancias de nuestro destino, Santiago de Compostela.

Estos mojones normalmente se separan entre sí en 1 kilómetro, pero al llegar a Galicia la distancia se acorta hasta los 500 metros. Y se reparten normalmente entre los cruces de los caminos o en el mismo sendero.

 

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