El cementerio de Navarrete (antiguo hospital de peregrinos)

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Uno de los monumentos que el peregrino se puede encontrar a lo largo del Camino se encuentra en el cementerio de Navarrete (Logroño). Aquí vemos la fachada del antiguo hospital de peregrinos de San Juan de Acre, fundado en 1185. El hospital tomó su nombre de la ciudad de Acre, situada en Tierra Santa y que fue bautizada así por los caballeros de la Orden de Malta, que la utilizaron como base de operaciones durante las Cruzadas.

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En el siglo XIX, ante el estado de ruina en que se encontraba, se decidió demolerlo, y trasladar su fachada románica al cementerio municipal, donde se puede contemplar en la actualidad.

El bastón

Uno de los elementos más importantes para el peregrino es el bastón. Los famosos bastones que asociamos con el Camino, llamados bordones, tienen una altura equivalente a la de un hombre, lo que permite varias ventajas: al llegar a la altura del corazón, facilitan el flujo sanguíneo y descargan parte del peso del cuerpo en el tren superior. De este modo, ejercitan los brazos y hombros y los hacen participar activamente en el ejercicio, cosa que no sucede al andar de forma normal.

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Obviamente, esos efectos se pueden conseguir también con un bastón de senderismo o de montaña desplegables; en cualquier caso, lo importante es que tengan la altura adecuada para permitirnos hacer un ejercicio más completo.

La vieira, símbolo del Camino

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La vieira (pectinidae) es un molusco que se ha convertido en el símbolo de los peregrinos del Camino de Santiago. ¿Por qué? Existen varias teorías. Según algunos, al ser un molusco típico de Galicia, los peregrinos la llevaban de vuelta a sus casas como prueba de haber completado el Camino. (Curiosamente, la especie más asociada con el Camino, la conocida como pecten jacobaeus, es en realidad propia del Mediterráneo, mientras que en Galicia es popular otra especie, conocida como pecten maximus).

Otras teorías afirman que se deben a una conocida leyenda medieval según la cual, mientras se transportaba el cuerpo del Santo a Galicia, uno de los caballos cayó al agua, y emergió cubierto de conchas. (Una variante de esta leyenda afirma que, mientras se desembarcaba el cuerpo del santo, el caballo de un jinete que se encontraba en la playa se asustó y corrió hacia el mar, del que emergió cubierto de conchas).

Además de este contenido simbólico, la vieira también cumplía una función práctica. Según se afirma, durante la Edad Media, los peregrinos llevaban estas conchas durante el trayecto, y al presentarse ante abadías, iglesias, casas… los locales les proporcionaban tanta comida y bebida como cupiera en una de ellas.