¿Qué llevar en la mochila para hacer el Camino? Una perspectiva personal

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes se van a animar a hacer el Camino es: “¿qué equipo debo llevarme?” Respecto a esto hay prácticamente tantas respuestas como peregrinos, ya que cada persona es un mundo, sobre todo cuando hablamos de equipamientos tan “personales” como la mochila o sobre todo el calzado.

No obstante, siempre podemos aprovecharnos de la experiencia de otros veteranos, ya que tras hacer unas cuantas veces el Camino, es fácil observar que hay problemas y situaciones que uno se va encontrando repetidas veces, mientras que otros imprevistos imaginarios terminan no sucediendo nunca, a pesar de que hayamos empacado esto o aquello en su previsión.

Es por ello que hoy hemos acudido a Joaquín Luján, del Club Caminante de Badajoz, un auténtico veterano que ha hecho nueve Caminos, en busca de consejo sobre qué llevar.

 

 

Joaquín nos hace hincapié en que él no pretende aconsejar a nadie, ya que de nuevo, cada persona es un mundo, sino simplemente compartir sus experiencias. Por ello, lo primero que nos aconseja es que, para equipamientos deportivos (botas, mochilas, bastones…), acudamos a una tienda de deportes y senderismo de nuestra confianza, y nos dejemos aconsejar por sus expertos. Una vez hecha esta salvedad, Joaquín nos habla de los equipos que él ha encontrado útiles en sus muchos kilómetros recorridos:

  • Una guía ligera con los pueblos y albergues del Camino.
  • Calzado: sea el que sea (botas, sandalias, etc.), debe ser un número mayor del habitual, y lo ideal es que empecemos a utilizarlo dos o tres meses antes de hacer el Camino. “Al principio usaba botas y dos pares de calcetines“, nos dice Joaquín, “pero ahora, después de nueve Caminos, voy con sandalias. Una vez me encontré con un grupo de vascos que me llamaban ‘el sandalias'”.
  • Botiquín de primeros auxilios. Una de las cosas útiles que llevar a mano es una compresa femenina, para las ampollas de los pies.
  • Imperdibles.
  • Aguja e hilo.
  • Incluso en verano, es conveniente llevar un chubasquero con capa, así como alguna prenda de abrigo, por si decidimos salir al amanecer, cuando las temperaturas suelen ser más bajas.
  • Saco de dormir, por si uno decide dormir en albergues públicos, aunque lo cierto es que la mayoría de ellos, hoy en día, facilitan al peregrino juegos de sábanas desechables.
  • El cayado. Como ya hemos mencionado aquí antes, debe ser lo bastante alto para llevarlo a la altura del corazón, para facilitar el flujo sanguíneo en las extremidades superiores.

 

Aparte de eso, Doug Ericson, aventurero australiano, también tiene su propia lista. De ella hemos rescatado algunos elementos que pueden ser interesantes:

  • Linterna o lamparita LED.
  • Gafas de sol.
  • Sombrero o gorra, para protegerse del sol.
  • Botella rellenable de agua.

 

De todos modos, puesto que cada persona tiene sus propias necesidades, aconsejamos de nuevo preguntar en tu tienda de deportes por el equipamiento más especializado, así como intercambiar consejos con otros peregrinos. Y por supuesto, si te has equivocado y has empacado de más, también puedes utilizar nuestros servicios para que transportemos tu equipaje día a día a lo largo del Camino.

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